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Releyendo a Salvador Pániker

Presentación

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¿Por qué este blog? Porque en DMD Catalunya decidimos completar nuestra pequeña biblioteca con los libros de Salvador Pániker que nos faltaban. Y un grupo, compuesto por Gine Albalalejo Sánchez, Isabel Alonso Dávila, Marta Heras Pérez y Marisa López García nos hemos puesto a leer y a buscar entre todas estas páginas las referencias a la muerte, a la dignidad al final de la vida, a la eutanasia y al suicidio asistido en los dietarios y los libros de memorias de Salvador. Hemos encontrado muchísimas cosas y muy interesantes que nos han permitido acercarnos a la historia de nuestra asociación contada en primera persona y con la profundidad que nos ha regalado un filósofo de la talla de Pániker.

Del interés por dar a conocer estas lecturas ha surgido este blog. En él, iremos colgando algunos de los escritos sobre la eutanasia y la muerte que Salvador Pániker nos dejó a lo largo de su vida

Esperamos que esta idea os guste, que vayáis siguiendo lo que publiquemos, que lo compartáis y que nos hagáis llegar vuestros comentarios.

Isabel Alonso Dávila

Presidenta de DMD-CAT

 

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Variaciones 95

20 de febrero de 1995

   En el trasfondo de todo esto encontramos también el problema de la muerte. Martín Heidegger enseño que hay que asumir la muerte para vivir una existencia auténtica. Ahora bien, cabe considerar la cuestión desde otro ángulo: es el mismo miedo a la muerte el que genera la ilusión  del tiempo. Reprimiendo la muerte (que es el estado donde ya no hay futuro), el ser humano va generando expectativas de futuro, y así refuerza la sensación de tiempo.

    Dicho de otro modo: no es que se tema a la muerte porque se es temporal, sino que se se es temporal porque se teme a la muerte.

    Abolido el miedo a la muerte, anulado el tiempo, cabe “dejarse ir”, abandonarse a la realidad de cada instante, al Tao. He ahí el meollo de lo <<místico>>, tal como yo lo entiendo. Pues no se trata de que el presente, el instante, sea breve y fugaz, sino de que está fuera del tiempo, fuera de <<la mancha y el hedor del tiempo>>, que decía el Maestro Eckhart.

    Atención pues, vuelvo a insistir: nada de <<esforzarse>> por alcanzar el presente. Éstas son formulaciones que vienen ya impregnadas de tiempo. No existe ningún camino para llegar al lugar donde ya se está. Lo que procede es abandonarse al aquí y al ahora sin ningún empeño trascendente: porque estamos ya en lo real sin tiempo.

   Un místico es alguien que sabe esto.

   Un místico -o el nombre que prefiera dársele- es alguien que accede al presente. Nada que ver con teologías, religiones o complicados esoterismos.

Ningún místico aspira a la inmortalidad porque es ya eterno en el presente. (…)

 

Variaciones 95, Random House, Barcelona, octubre 2002, página 82

Variaciones 95

20 de febrero de 1995

   Hegel es consciente, además, del alcance antropológico del tiempo. Hegel comprende la relación que existe entre muerte y tiempo, entre historia y muerte. <<La historia es lo que el hombre hace con la muerte >>, viene a decir el filósofo alemán.

 Variaciones 95, Random House, Barcelona, octubre 2002, página 77

Variaciones 95

19 de febrero de 1995

   9,30 de la noche. A estas horas, el neurovegetativo funciona algo mejor. Hablo por teléfono con Ramón Sampedro, el tetrapléjico gallego que reclama el derecho a la eutanasia. Comentamos una posible estratégica de cara a un próximo programa televisivo con Mercedes Milà: Sampedro tendrá línea telefónica abierta: yo tendré como contrincante al jesuita Javier Gafo. Sampedro me dice:

         -Este Gafo es un astuto redomado. Supongo que irá diciendo que es mi amigo, que me quiere mucho y todas esta tonterías; pero yo trataré de poner muy claro que allí no está de amigo sino de enemigo.

          -Sí, será muy buena persona, pero no se puede jugar a dos barajas.

   Una vez le dije: Escucha, Gafo, ¿tú crees que Dios se va a enfadar mucho si me mato? Él contestó: Claro que no… Pues si dice <<claro que no>>, ¿por qué está tratando de impedir que la eutanasia se legalice de una vez?

  Contundente, implacable, lúcido Ramón Sampedro. Él lo tiene claro, yo también lo tengo claro. Ni siquiera hay que buscar pretextos médicos: el suicidio asistido puede ser una respuesta coherente frente a la inmensa chapuza del mundo. Un razonamiento frío y libérrimo: llega un momento en que es mejor la nada.

 Variaciones 95, Random House, Barcelona, octubre 2002, página 74

Variaciones 95

11 de febrero de 1995

     Asamblea en Barcelona de la DMD, la Asamblea pro Derecho a Morir Dignamente que yo presido, ya más de diez años que existimos, locales prestados por la Casa Elizalde, sobre un centenar de asistentes. Buena gente, muy buena gente. Si se han hecho socios es porque aman la libertad y la vida. Porque reclaman el derecho a ser los dueños de su propio destino.

     El tema no es nuevo. Ya el viejo emperador Marco Aurelio escribió que: <<una de las funciones más nobles de la razón  es la de saber cuándo ha llegado el momento de abandonar este mundo>>. También en la famosa Utopía de Tomás Moro -ese santo que tanto gustaba a los del OPus, ¿habrán cambiado de opinión? – había un lugar para la eutanasia voluntaria. Lo nuevo es hoy un amplio clamor social, resultado de una sensibilidad que rechaza el sufrimiento innecesario, y consecuencia de que la misma medicina es capaz de prolongar la vida humana en condiciones muy poco humanas.

     Por cierto que hoy les he expuesto una idea nueva a los asistentes a la Asamblea. La idea es que la eutanasia debe entenderse a la vez como derecho humano (derecho de libertad) y como derecho animal (derecho de naturaleza). Desarrollar esta doble condición es tanto como aplicar el modelo retroprogresivo al tema que nos ocupa. En efecto, para el humanismo meramente <<progre>> (en la tradición de Kant), sólo el animal humano es una persona jurídica y, por tanto, susceptible de tener derechos. Ahora bien, una filosofía R/P ha de recuperar los abandonados <<derecho de la naturaleza>> (ecología) y superar el exclusivisimo de un humanismo antropocéntrico. Todos los animales, susceptibles de sufrir y de gozar, poseen unos derechos genéricos en cuanto animales. Descartes inauguró la era del humanismo antiecológico al subordinar la naturaleza al hombre. Hoy se trata de recuperar retroprogresivamente (esto es, sin abdicar de las libertades por el humanismo) toda la vieja sabiduría premoderna, de cuando la naturaleza estaba habitada por fuerzas vivas y ocultas. En suma, que junto a los progres derechos humanos están también los retros derechos animales. La eutanasia se defiende por partida doble: como ejercicio de la libertad (autodeterminación) y como derecho de naturaleza.

 Variaciones 95, Random House, Barcelona, octubre 2002, página 61 y 62.

Variaciones 95

20 de enero de 1995

    Así, la muerte-cuando es sabia- es la culminación de un proceso. Este proceso es el de la continua disminución del egocentrismo.

    El niño egocéntrico es incapaz de diferenciarse del mundo. Cuando el cierra los ojos, cree que los demás no lo ven.

     El hombre que ha comenzado ya a desmantelar su ego, es capaz de identificarse con la totalidad del mundo. Aunque cierre los ojos, el mundo está ahí. Aunque muera, la llama de la conciencia seguirá encendida.

   Lo que los hindúes llaman Testigo – la negación misma del ego – no es una regresión a la infancia. El Testigo está ya presente en cualquier estadio de la conciencia. En la muerte sabia sólo queda el Testigo. Y el Testigo, precisamente, no nace ni muere.

Variaciones 95, Random House, Barcelona, octubre 2002, página 42.

 

Cuaderno Amarillo

10 de julio de 1993

    La prensa se ocupa profusamente del caso Ramón Sampedro, el tetrapléjico gallego que, por primera vez en España, ha pedido la eutanasia ante los tribunales. Yo mandé una gacetilla a los medios de información, y éstos han respondido cumplidamente. Extraordinario personaje, Ramón Sampedro. Nosotros (DMD) le hemos llevado el caso jurídicamente, pero él ha asumido toda la responsabilidad. Es un hombre lúcido y listísimo, que viene de la tierra y del mar, y que dice cosas impresionantes, como eso de que él es una cabeza enganchada a un cadáver.

Cuaderno Amarillo, Plaza & Janés, Barcelona, septiembre 2000, página 93.

Cuaderno Amarillo

21 de mayo de 1993

   Hablé en el Casal de X., previa presentación barroca a cargo de Z. La verdad es que nunca sabe uno de qué fama viene arropado. A veces me presentan como <<filósofo orientalista>>, en ocasiones como <<sociólogo>>, también como <<ingeniero y escritor>>. En los últimos años, y a raíz de mi defensa reiterada del derecho a morir con dignidad, se ha generado un cierto lío. <<Usted defiende la eutanasia porque es medio oriental.>> Se equivoca, yo defiendo la eutanasia voluntaria, y subraye lo de voluntaria, en tanto que occidental, en tanto que defensor de los derechos humanos. Porque el derecho a salirse de la vida, cuando la vida se degrada más allá de ciertos límites, es un derecho de la primera generación de derechos humanos, es un derecho de la libertad, de autodeterminación y autonomía. Es tanto que oriental lo único que hago, o intento hacer, es desdramatizar el asunto de la muerte.

Cuaderno Amarillo, Plaza & Janés, Barcelona, septiembre 2000, página 73.